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Editorial

Cunday Tolima, entre el desgobierno y el asesinato a la democracia

Por: Julián Betancourt Nieto Ya van 21 meses desde mi última columna de opinión; por muchas situaciones de esas que pone la vida deje de escribir y me aparté un

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Por: Julián Betancourt Nieto

Ya van 21 meses desde mi última columna de opinión; por muchas situaciones de esas que pone la vida deje de escribir y me aparté un poco de la mira pública en lo que podría denominarse un año sabático, hasta pensé no volver a hacerlo, sin embargo, no puedo ser ajeno a la crisis institucional que hoy aqueja a la sociedad cundayence, y que detonó un estallido social paradójicamente  el día en que se cumplían 229 años de la fundación de nuestro municipio, ese mismo que “entre cerros y palmeras…” es un pueblo que no se olvida, ese mismo “…Cunday al oriente del Tolima…” asistiendo entonces a la responsabilidad política, social, moral y ética que me asiste para con el pueblo valiente de Cunday, y ante la distancia que me separa, uso tal vez mi arma más valiosa como señal de apoyo, mi primera  columna de tres entregas que haré en torno a lo que viene sucediendo en Cunday.

Hablando de elementos teóricos, recordemos que, para Aristóteles, la razón de ser del Estado se centra en conseguir el bien colectivo, “El perfeccionamiento de la existencia del hombre y el logro de su felicidad” en tanto que el Estado se constituye en una comunidad de hombres libres.

Esta visión, aunque clásica, debería ser el objetivo primordial de toda la actividad política en Cunday, llevada a cabo por sus dirigentes, incluidos el gobierno del alcalde Luis Gabriel Pérez Rivera y también por los que hoy hacen oposición, en resumen, buscar el bien colectivo.

Pero ¿Cómo hacer el bien colectivo? Al respecto surgen muchas ideas, y las formas de gobierno para lograrlo: dictaduras, Oligarquías, repúblicas, democracias en todas sus expresiones y hasta monarquías, esta última que pareciera gustarle al alcalde municipal cuando a través de sus medios de comunicación dice entre otras cosas: “Un poco de gente, un poco de concejales que no le aprueban los proyectos al alcalde…se siguen oponiendo a todos los proyectos de la alcaldía”   ¿ preferiría  entonces el señor alcalde que se eliminaran los Concejos Municipales para que así pudieran los gobernantes hacer y deshacer? No sería mejor entender que, es apenas normal que en una democracia existan profundas divisiones y que por lógica debe haber confrontación política, y que en el “sentido del poder” el cual hoy detenta como alcalde su función es unir y no seguir polarizando la sociedad cundayence, máxime cuando su Plan de Desarrollo lleva como título “Unidos por la Equidad y el Progreso” pero, todo lo contrario, ni unidos, ni equidad y menos el progreso.

Pero da igual realmente hablar de ideas, formas de gobierno y tecnicismos, pues esa búsqueda del bien colectivo, en el clamor campesino del pueblo cundayence lacerado e indignado por la ignominia institucional que desembocó en el desgobierno por el fracaso de la actual administración municipal, se resume coloquialmente en la práctica de la cotidianidad que lleva consigo un sin número de necesidades insatisfechas para las gentes del Alto Cunday, para las gentes del sector de Tres Esquinas, de San Pablo y de Valencia, necesidades que podríamos resumir, entre otras cosas, como clamor campesino: Arreglo de vías terciarias, situación que no necesita ser entendido desde las ideas, si no desde la práctica y la realidad, algo que no pudo hacer su administrador municipal, y que evidentemente para taparlo ha recurrido a la mentira germinando así el descontento social que llevó a la sociedad a hacer uso legítimo de la protesta.

Es apenas normal que ante un sin número de necesidades insatisfechas y promesas incumplidas, la bomba social explote, solo era cuestión de tiempo, solo faltaba encender el fosforo, y se prendió con el proyecto de acuerdo del alumbrado público, pero ni si quiera así, el alcalde logró entender a sus gobernados, se le olvido su investidura, basta con ver su desafortunado comunicado anunciando el retiro de su proyecto de acuerdo, argumenta que para garantizar el orden público tras el asesinato de una persona en el municipio retira el proyecto del Concejo municipal, no sin antes dejar claro que “Uno de los promotores y activistas principales del paro y la marcha que se adelanta contra la administración, el Sr. MIGUEL ROJAS “UFFO” presuntamente asesinó al Sr. JHON JAIRO PERDOMO…” trata de criminalizar la protesta, cualquiera que leyera este comunicado lejos del contexto del momento fácilmente creería que los que marchaban estaban asesinando personas,  ¿Cuál era el objetivo de especificar en la narrativa que el presunto autor de este hecho lamentable era líder de la marcha? Eso solo lo sabe el alcalde municipal, y lo único cierto es que el municipio hoy se encuentra en el desgobierno, candidatos y maquinarias políticas de antaño esperando la oportunidad justo a puertas de un año electoral, un alcalde que no tolera la oposición y asesina la democracia con su narrativa, todo ello en detrimento de la unidad y el sentido irrestricto de los que significa gobernar.

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