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Editorial

En extrañas circunstancias aparece muerto Coronel testigo clave del caso de Marelbys Meza

El oficial era el jefe de la Oficina de Seguridad Anticipativa de la Seguridad Presidencial. Fue hallado sin vida en un vehículo en Teusaquillo, en Bogotá. En la tarde de

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El oficial era el jefe de la Oficina de Seguridad Anticipativa de la Seguridad Presidencial. Fue hallado sin vida en un vehículo en Teusaquillo, en Bogotá.

En la tarde de este viernes encontraron el cuerpo sin vida de uno de los policías investigados por el polígrafo que se le practicó a Marelbys Meza, la exniñera de Laura Sarabia. En el informe preliminar se indica que el cuerpo fue encontrado en un vehículo en la localidad de Teusaquillo, en Bogotá.

Se trata del teniente coronel Óscar Dávila, quien justamente era el encargado de la oficina de anticipativas, donde se realizó el polígrafo a Marelbys Meza y se habrían ordenado las chuzadas contra la exniñera y la empleada doméstica de la casa de Laura Sarabia, a quienes les habrían puesto los alias de la Niñera y la Madrina, para justificar la interceptación.

En días pasados, el coronel había sido notificado para que declarara ante la Procuraduría General en el marco de las interceptaciones ilegales a la línea telefónica de Meza. La investigación preliminar quiere verificar cómo es que el número de la exniñera apareció en una investigación contra alias Siopas, uno de los jefes del Clan del Golfo.

Las primeras informaciones entregadas señalan que el coronel Óscar Dávila se movilizaba con su escolta y justamente parqueó en en la calle 22 Bis # 48-40, en el sector de Teusaquillo, le dijo a su hombre de seguridad que le comprara una botella de agua y, cuando el uniformado regresó, lo encontró muerto con un disparo de bala.

Por el momento, se busca establecer si se trató de un suicidio y agentes del Cuerpo Técnico Investigativo de la Fiscalía ya está en el lugar realizando el levantamiento del cadáver y registrando el vehículo.

Información extraoficial entregadas señala que el coronel Óscar Dávila, antes de ser asignado al equipo de seguridad del la Presidencia, en donde era la mano derecha del jefe de Casa Militar, coronel Carlos Feria Buitrago, era el jefe de las Comisiones Investigativas contra el Crimen Organizado (Cicor).

Era tan importante la información que tenía el coronel Dávila que incluso él mismo había enviado una carta a la Fiscalía General de la Nación en la que manifestaba estar dispuesto a dar una entrevista o interrogatorio, pero no alcanzó a hacerlo, tal como lo revela este documento de la misma Fiscalía en el que lo cita para que explique en detalle lo que ocurrió con estas nuevas chuzadas y las órdenes que se dieron para buscar el dinero que supuestamente se le perdió a la Laura Sarabia, entonces jefa de gabinete.

Este viernes, casualmente, uno de los patrulleros investigados se negó a declarar ante la Fiscalía General. En el acta quedó consignado que no contaba con las garantías, pues en la sala había “personal sin identificarse” y que una funcionaria estuvo “conversando por celular con gente afuera”. Por esto pidió reprogramar la diligencia.

El Cicor tiene diferentes núcleos de trabajo en el país, el número 6 corresponde a Medellín y a toda la zona Urabá, donde opera el Clan del Golfo y era la zona de influencia del alias Siopas. Fue justamente a esa unidad del Cicor a la que le ordenaron interceptar las comunicaciones de Marelibys Meza y de Fabiola, con el argumento de que una fuente de altísima credibilidad había manifestado que las dos mujeres eran cercanas a alias Siopas, uno de los cabecillas de esta organización criminal, y heredero del imperio del narcotráfico que comandaba alias Otoniel.

“Esto se produce el mismo día en que Laura Sarabia presenta la denuncia. Aquí tenemos la línea de tiempo: el 30 de enero se asignó la noticia criminal en Bogotá, ese mismo día se inventan un informe de policía judicial para interceptar ilegalmente en una investigación del Clan del Golfo cuyo único propósito era escuchar a la empleada que le ayudaba de por días a Laura Sarabia y a la niñera”, contó el fiscal Francisco Barbosa, en su momento, al denunciar el tenebroso plan.

“Se tiene certeza y seguridad de la información aportada por la fuente humana, toda vez que es de confianza de algunos cabecillas de la organización criminal y conoce de su accionar criminal, de los cambios y movimientos que día a día hacen con el fin de evadir las responsabilidades penales, ya que es de la zona donde tiene injerencia esta organización criminal; así mismo, esta persona aportó información, la cual fue verificada ante los organismos judiciales y de inteligencia”, así dice literalmente el informe con el que se autorizaron las chuzadas.

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