Este martes 19 de mayo se confirmó el fallecimiento de la cantautora colombiana Sonia Bazanta Vides, conocida artísticamente como Totó La Momposina, una de las máximas exponentes de la música tradicional del Caribe. La artista murió en México, en compañía de su hija y sus nietos.
Por: Daniel Chaves, Tolima7dias.com.co
La noticia fue confirmada inicialmente por el Ministerio de Cultura, que lamentó su partida con un mensaje en el que destacó su legado en la identidad musical del país. “Hoy despedimos a la eterna Totó”, expresó la cartera, resaltando su papel en la preservación y proyección internacional de ritmos como la cumbia, el bullerengue, el porro y el mapalé.
Por su parte, su familia confirmó que la artista falleció en calma. “Murió tranquila”, aseguró su hijo, Marcio Vinicio, en declaraciones a Blu Radio durante su transmisión matutina.
Nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, en 1940, Totó La Momposina dedicó su vida a rescatar y difundir las tradiciones musicales del Caribe colombiano, convirtiéndose en una de las voces más importantes del folclor nacional. Su propuesta artística fusionó raíces ancestrales con escenarios contemporáneos, llevándola a presentaciones en distintos países del mundo.
A lo largo de su carrera recibió importantes reconocimientos, entre ellos el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2013, distinción que consolidó su trayectoria como embajadora de la música tradicional colombiana en el escenario internacional.
Entre sus interpretaciones más recordadas se encuentran clásicos como El Pescador, Yo Me Llamo Cumbia, La Candela Viva y La Luna, canciones que hoy hacen parte del patrimonio sonoro del país.
Con su partida, Colombia despide a una de sus grandes voces del folclor, cuya obra dejó una huella profunda en la memoria cultural del Caribe y en la historia de la música tradicional latinoamericana.
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En el último informe del DANE, a través de su boletín técnico “Gran Encuesta Integrada de Hogares”, se registró una reducción de 1,8 puntos porcentuales en la informalidad laboral en Colombia, lo que significa que, por cada 100 personas, aproximadamente 2 lograron acceder a un empleo formal.
En Ibagué la reducción fue mayor, con una caída de 3,3 puntos porcentuales, es decir, por cada 100 personas, 3 dejaron la informalidad y consiguieron un “Trabajo formal”.
Por Editor región, Tolima7dias.com.co
¿Qué representan estos datos del Dane? El municipio se ha visto beneficiado por todos aquellos planes de desarrollo empresariales, turísticos, culturales incentivados por la alcaldía de Ibagué. Esto ha permitido crear nuevas vacantes de empleo en la ciudad, a través de la creación de un mercado más amplio, enfocado en sectores gastronómicos, hoteleros, culturales y servicios de conveniencia. Es muy lindo ver a nuestra ciudad florecer de aquellos tiempos de sequía laboral. Ibagué representaba una de las ciudades menos productivas del país, dada su baja capacidad empresarial, salarial y de trabajo formal. Fueron más de dos décadas en las cuales Ibagué se encontraba ocupando el 3.º puesto en los registros del Dane de aquellas ciudades con más desempleo y ocupación informal de Colombia. La realidad laboral colombiana no es tan precisa. Para el Dane, se considera como ocupados informales a todos los asalariados o empleados domésticos que no cuentan con cotizaciones a salud ni a pensión por concepto de su vínculo laboral con el empleador que los contrató. La reducción de la informalidad no es un hecho de mejoría; más bien, veamoslo como la nueva transición de empleos remunerados con todas las prestaciones de ley por empleos que funcionan a través de la prestación de servicios. ¿Cuál es el problema? Que la mitad de los nuevos ocupados en Colombia no están dentro del sistema de seguros como salud y pensión, y no tienen garantías de prestaciones exigidas por la ley. Las diferencias empresariales mantienen la ocupación informal en el país. Mientras las grandes empresas reducen costos con beneficios tributarios, las medianas y microempresas asumen una seguridad social más costosa, lo que puede encarecer hasta en un 50 % la contratación formal y fomentar empleos por fuera del sistema.
La realidad que presenta el Dane es una advertencia para gobiernos y empresarios: garantizar el acceso a la seguridad social debe convertirse en una prioridad que permita condiciones laborales dignas. El verdadero problema aparece cuando las cifras de disminución de la informalidad no se traducen en trabajos capaces de cubrir las necesidades reales del trabajador.
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