Por Michael Steven Mejía Ospina
Activista, Panelista, Defensor de Derechos Humanos, Miembro de Amnistía Internacional, Abogado Empírico, Estudiante de Ciencias Políticas, Homologando Derecho en la Universidad Americana. Columnista invitado tolima7dias.com.co
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La música, en su esencia más pura, es un reflejo del alma humana. Puede ser un escape, una celebración o, en ocasiones, un grito desgarrador de protesta. Pocas canciones han logrado encapsular la rabia, la frustración y la impotencia ante la injusticia social como "They Don't Care About Us" de Michael Jackson. Lanzada en 1995 como parte de su álbum HIStory: Past, Present and Future, Book I, esta canción no solo dio la vuelta al mundo, sino que dejó una marca indeleble, especialmente por sus impactantes videoclips filmados en Brasil y una prisión, que resonaron en las conciencias de millones.
Un Himno de Protesta que Denuncia la Opacidad del Poder
"They Don't Care About Us" es una cruda y directa crítica a la brutalidad policial, el racismo, la discriminación y las estructuras de poder que oprimen a las minorías. Michael Jackson, el "Rey del Pop" conocido por su música universal y sus mensajes de amor y unidad, se transformó en esta canción en la voz de los acusados, los atacados, los olvidados. Él mismo lo explicó: "La canción es de hecho sobre el dolor del prejuicio y el odio, y es una forma de llamar la atención sobre problemas sociales y políticos. Yo soy la voz de los acusados y los atacados. Yo soy la voz de todos".
Las letras son inconfundibles en su confrontación: "Beat me, hate me, you can never break me / Will me, thrill me, you can never kill me" (Golpéame, ódiame, nunca podrás quebrarme / Deséame, emociónate conmigo, nunca podrás matarme). Jackson aborda la brutalidad policial directamente, declarando "I am the victim of police brutality" (Soy la víctima de la brutalidad policial). También interpela a la sociedad con versos como "Skin head, dead head, everybody gone mad / Black man, blackmail, throw the brother in jail" (Cabeza rapada, cabeza muerta, todos se han vuelto locos / Hombre negro, chantaje, encierren al hermano en la cárcel), señalando el racismo sistémico y la encarcelación de minorías.
La canción también generó controversia por algunas de sus letras, como "Jew me, sue me, everybody do me / Kick me, kike me, don't you black or white me". Si bien la palabra "kike" es un término despectivo antisemita, Jackson defendió que su intención era expresar el dolor y la frustración de ser estereotipado y oprimido, identificándose con todas las víctimas de la discriminación, sin importar su origen. Para él, se trataba de ser la voz de "el cabeza rapada, el judío, el hombre negro, el hombre blanco", no de atacar.
Brasil: El Escenario Global de la Injusticia
Para amplificar el mensaje de la canción, Jackson y el aclamado director Spike Lee decidieron filmar dos videoclips, y uno de ellos se convirtió en un fenómeno global al ser grabado en Brasil. Concretamente, en el Pelourinho, el centro histórico de Salvador de Bahía, y en la favela de Santa Marta en Río de Janeiro.
La elección de estos lugares no fue casual. Las favelas brasileñas, con su realidad de pobreza, desigualdad y en ocasiones violencia, eran el escenario perfecto para ilustrar la opresión y la marginación que la canción denunciaba. Las autoridades brasileñas intentaron prohibir la filmación, temiendo que las imágenes pudieran dañar la imagen del país y afectar el turismo o la candidatura de Río para los Juegos Olímpicos de 2004. Sin embargo, Jackson y Lee perseveraron.
La filmación en Santa Marta fue particularmente notoria. Para garantizar la seguridad del equipo, se cuenta que se tuvo que negociar con traficantes de drogas que controlaban la favela, una situación que, irónicamente, resaltó los mismos problemas sistémicos que Jackson buscaba exponer. A pesar de los desafíos, la presencia de Michael Jackson en la favela fue recibida con un entusiasmo abrumador por sus residentes. Para ellos, era una oportunidad de que sus problemas fueran visibilizados a una audiencia mundial.
El videoclip brasileño es una explosión de energía, con Michael Jackson bailando entre la gente, rodeado por los tambores del grupo cultural Olodum. Es una poderosa representación de la resistencia, la fuerza y la dignidad de las comunidades marginadas. Se ha dicho que, en retrospectiva, la filmación tuvo un efecto positivo en la favela de Dona Marta, que hoy es un ejemplo de pacificación y desarrollo social, con muchos atribuyendo el inicio de este proceso a la atención que Michael Jackson le brindó.
Un Legado que Resuena en la Actualidad
"They Don't Care About Us" no solo fue un éxito comercial en muchos países europeos, alcanzando el número uno en Alemania, Hungría, República Checa e Italia, sino que su impacto trascendió las listas de popularidad. Los dos videos musicales, incluyendo el de la prisión que mostraba imágenes de abusos contra los derechos humanos, fueron vistos por más de 200 millones de personas, convirtiéndose en uno de los videoclips más vistos de la historia.
Más de dos décadas después de su lanzamiento, la relevancia de "They Don't Care About Us" es innegable. Los temas de racismo, brutalidad policial y desigualdad siguen siendo puntos críticos en el discurso social y político global. La canción ha resurgido en momentos de movimientos sociales, como las protestas antirracistas de 2020, donde un tercer video mezcló escenas de los clips originales con imágenes de las manifestaciones.
La maestría de Michael Jackson no solo residió en su talento musical, sino en su capacidad de usar su plataforma para abordar temas complejos y dolorosos. "They Don't Care About Us" es un testamento a su valentía artística y su compromiso con la justicia social, un legado que continúa impactando y resonando en Colombia y en cada rincón del mundo donde la lucha por la igualdad y la dignidad humana persiste.
Tolima7dias.com.co Sabe lo que dice
El mangostino cultivado en el municipio de Mariquita, en el norte del Tolima, obtuvo recientemente la Denominación de Origen, un reconocimiento que certifica su procedencia y características únicas, y que abre la puerta a su comercialización en mercados internacionales. El fruto, introducido en la región hace más de un siglo, hoy es base económica para decenas de productores locales.
Por: Editor Región, Tolima7dias.com.co
De acuerdo con líderes del sector agrícola, el mangostino llegó al territorio impulsado por influencia extranjera y fue adoptado por generaciones campesinas que consolidaron su cultivo como parte de la economía regional. Actualmente, su producción sostiene a múltiples familias y se posiciona como uno de los productos más representativos de la zona.
Hernán Cuartas, líder de la iniciativa Natturable Fruticolor, señaló que el reconocimiento responde a un proceso histórico de cultivo y apropiación local. “Es un fruto que ha pasado de generación en generación y que hoy representa no solo sustento, sino identidad para el territorio”, afirmó.
El mangostino de Mariquita se caracteriza por su alto contenido antioxidante y por condiciones específicas de suelo y clima que inciden directamente en su calidad. Estas particularidades fueron determinantes para la obtención de la Denominación de Origen, figura que protege su nombre y promueve su diferenciación en el mercado.
Con esta certificación, productores y asociaciones proyectan ampliar su alcance comercial hacia nuevos destinos internacionales, en un contexto donde los productos con trazabilidad y origen certificado ganan mayor demanda.
El reto, según voceros del sector, estará en fortalecer la cadena productiva y garantizar que el crecimiento de la demanda no afecte las condiciones que le dieron reconocimiento al fruto.
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