La participación activa de la comunidad es crucial para el éxito de estas iniciativas. Con una campaña de marcación de motocicletas, Alcaldía y Policía buscan contrarrestar el hurto de automotores.
Encuentre contenido exclusivo en WhatsApp Channel, siganos ya:
https://whatsapp.com/channel/
Por: Oficina de Prensa de la Policía Metropolitana de Ibagué. Tolima7dias.com.co
Estos esfuerzos conjuntos se orientan a invitar a la comunidad a cuidar sus vehículos y a desestimular la comercialización de partes y autopartes hurtadas.
La Policía Metropolitana de Ibagué en articulación con la administración municipal, llevó a cabo hoy una exitosa campaña de marcación de motocicletas en el barrio El Poblado, con el fin de prevenir y reducir el delito de hurto y la comercialización de partes y autopartes.
En esta actividad participaron más de 100 personas y se realizó la marcación de 50 motocicletas en la capital musical. La campaña contó con la valiosa participación de la Alcaldía Municipal, a través de la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Tránsito, así como del grupo de prevención y educación ciudadana y el grupo de automotores de la Metropolitana de Ibagué.
El Teniente Coronel Oscar Eduardo Acosta Bahamon, comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué (e), destacó la importancia de estas campañas para fortalecer la seguridad y la confianza de la ciudadanía. "Nuestro objetivo principal es proteger los bienes de los ciudadanos y fomentar una cultura de legalidad y prevención del hurto y comercialización de motocicletas hurtadas. Invitamos a la comunidad para que denuncie y ponga en conocimiento de las autoridades lugares que se dediquen a la comercialización de partes y autopartes de motocicletas y vehículos, informando a la línea 123 o con su cuadrante más cercano”.
En la jornada de marcación de motocicletas se bridaron recomendaciones para prevenir el hurto de automotores, como no dejar parqueado su automotor en un lugar donde lo pierda de vista, siempre apagar el motor y retirar las llaves al estacionar, el uso de candados y sistemas de alarma, además de la importancia de marcar las partes de la motocicleta con el fin de dificultar la comercialización de estos elementos.
La Policía Metropolitana de Ibagué reafirma su compromiso con la seguridad de todos los ibaguereños y continuará implementando estrategias y campañas que fortalezcan la prevención del delito y la protección de los bienes de los ciudadanos.
Tolima7dias.com.co Sabe lo que dice
Por Michael Steven Mejía Ospina
Activista, Panelista, Defensor de Derechos Humanos, Miembro de Amnistía Internacional, Abogado Empírico, Estudiante de Ciencias Políticas, Homologando Derecho en la Universidad Americana. Columnista invitado tolima7dias.com.co
Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.
Una noticia desgarra el tejido social de Ibagué y enciende todas las alarmas en el país: un joven ibaguereño de tan solo 28 años ha perdido la vida en el conflicto entre Rusia y Ucrania, víctima de un engaño brutal. Su historia no es la de un voluntario militar, sino la de una persona atraída por falsas promesas de trabajo en el extranjero, que terminó siendo forzada a la guerra, en lo que las autoridades ya confirman como un desgarrador caso de trata de personas.
La revelación, confirmada por la Secretaría del Interior del Tolima, destapa una cruel red que opera en Colombia, atrayendo a jóvenes con vulnerabilidades económicas hacia un destino fatal. Como ha señalado Ricardo Suárez, secretario del Interior, el joven fue "llevado con falsas expectativas de trabajo y terminó siendo utilizado en el conflicto armado sin ningún tipo de experiencia militar. Prácticamente fue usado como señuelo en combate". Esta descripción cruda pinta un panorama de explotación y deshumanización.
El modus operandi, denunciado por el funcionario, es aterradoramente claro: engaño con ofertas laborales inexistentes, traslado al extranjero, despojo de documentos y coacción para firmar contratos que los vinculan a operaciones bélicas. El joven de Ibagué, que viajó en noviembre, estuvo desaparecido por más de cuatro meses, una cruel antesala a la confirmación de su muerte. Su caso se suma a las advertencias que desde diciembre ya se venían emitiendo sobre estas prácticas, detectadas también en otros países de América Latina.
Este caso no es solo una tragedia individual; es un llamado urgente a la conciencia nacional sobre la persistencia y la evolución de la trata de personas. Este delito transnacional, que la Ley 985 de 2005 en Colombia define y sanciona, implica la captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, recurriendo a la amenaza, el uso de la fuerza, el engaño o el abuso de poder, con fines de explotación. La explotación en este contexto, según el relato, se materializa en la utilización de individuos como carne de cañón en un conflicto ajeno, configurando una de las modalidades más extremas de este flagelo. El Código Penal colombiano (Ley 599 de 2000), en su Artículo 188A, sanciona específicamente la trata de personas con penas privativas de la libertad, las cuales aumentan si la víctima es menor de edad, si se somete a trabajos forzados o si se explota en conflictos armados.
Las autoridades, con la Gobernación del Tolima gestionando la repatriación del cuerpo ante la Cancillería, insisten en la imperiosa necesidad de desconfiar de ofertas laborales internacionales que carezcan de la verificación oficial. La urgencia radica en la protección de nuestros jóvenes, quienes, en su legítima búsqueda de oportunidades, no deben convertirse en presas de redes criminales que los arrojan a la guerra y la muerte.
La sociedad colombiana tiene el deber de reaccionar con contundencia. Este trágico desenlace exige no solo la investigación exhaustiva para desmantelar estas redes de trata y llevar a sus responsables ante la justicia, sino también la implementación de campañas preventivas robustas y accesibles. Es imperativo que cada ciudadano conozca los riesgos y los mecanismos para verificar ofertas, protegiendo así la vida y la dignidad de quienes, en su vulnerabilidad, son el blanco de estos crímenes de lesa humanidad. La Corte Constitucional, en su rol de garante de los derechos fundamentales, ha reiterado la obligación del Estado de proteger a los ciudadanos de este tipo de vulneraciones, tal como se desprende de la protección integral al derecho a la vida y a la integridad personal. El Decreto 1066 de 2015, que compila el sector de la Presidencia de la República, incluye lineamientos para la política pública en materia de trata de personas, exigiendo acciones coordinadas interinstitucionalmente para la prevención, protección y atención de víctimas. Que la memoria de este joven ibaguereño sea un impulso inquebrantable para proteger a todos aquellos que podrían convertirse en la próxima víctima.
Tolima7dias.com.co Sabe lo que dice