La Empresa Ibaguereña de Acueducto y Alcantarillado (IBAL) advirtió que, durante recientes jornadas de lectura en distintos sectores de Ibagué, se han encontrado medidores de agua en condiciones inadecuadas —con basura, tierra, residuos e incluso presencia de roedores—, lo que está afectando la correcta medición del consumo y el proceso de facturación del servicio._
*Por: Editor Región*
El hallazgo se produjo en medio de recorridos del equipo comercial encargado de registrar el consumo en viviendas y predios. Según la entidad, las condiciones de varios medidores dificultan el acceso físico a los dispositivos e impiden obtener datos precisos, lo que puede derivar en inconsistencias en las facturas.
La situación incluye casos donde los medidores están cubiertos por desechos, enterrados parcialmente o ubicados en espacios con presencia de animales y excrementos, lo que representa un obstáculo operativo para el personal encargado de la lectura.
El IBAL recordó que el mantenimiento del medidor es responsabilidad directa del usuario, al ser un componente clave para la prestación del servicio de acueducto. La falta de limpieza y accesibilidad no solo retrasa el proceso de lectura, sino que puede comprometer la exactitud del consumo registrado.
“Un medidor en buen estado facilita nuestro trabajo y garantiza un servicio más eficiente para todos. Invitamos a la comunidad a revisar periódicamente su estado y realizar las acciones necesarias para su adecuado mantenimiento”, afirmó Iván Quesada, director Comercial del IBAL.
La empresa recomendó a los usuarios verificar de forma periódica las condiciones de sus medidores, mantenerlos despejados y en un entorno limpio, para evitar contratiempos en la lectura y posibles inconsistencias en la facturación del servicio.
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Un grupo de 13 familias de la comunidad Emberá Katío que permanecía en Ibagué iniciará este jueves 30 de abril su retorno al municipio de Bagadó, en el departamento del Chocó, en un proceso coordinado con la Unidad para las Víctimas, tras varios meses de permanencia en la ciudad y en medio de cuestionamientos sobre las condiciones del traslado.
Por: Editor Región, Tolima7dias.com.co
El traslado de las familias se realizará luego de una jornada de diálogo desarrollada en el CAM de La Pola, donde se expusieron las condiciones logísticas del regreso y se resolvieron inquietudes planteadas por la comunidad. Durante el encuentro, cada núcleo familiar firmó actas de voluntariedad, documento que respalda la decisión individual de retornar a su territorio.
Este grupo representa el último contingente pendiente por salir de la ciudad, cerrando así el proceso de retorno de la comunidad Emberá Katío hacia Bagadó, su lugar de origen. Sin embargo, el procedimiento ha estado marcado por la necesidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad, acceso a servicios básicos y estabilidad en el territorio receptor.
“Este proceso se ha construido desde el respeto por la comunidad, escuchando sus necesidades y garantizando que tengan claridad sobre cada paso”, señaló Claudia Aristizábal, secretaria de Desarrollo Social Comunitario, durante el encuentro con las familias.
Una vez completado el desplazamiento, la Unidad para las Víctimas asumirá el seguimiento en territorio, en un contexto donde persisten retos estructurales para el restablecimiento integral de comunidades indígenas en zonas con limitaciones institucionales y condiciones sociales complejas.
El retorno de estas familias pone fin a su permanencia en Ibagué, mientras el foco se traslada ahora a las garantías reales que encontrarán en su lugar de destino.
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