Un operativo contra la minería ilegal en el municipio de Ataco dejó la intervención de seis unidades de producción, la destrucción de maquinaria y millonarias afectaciones económicas a estructuras ilegales, según información entregada por la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, a través de la red social X y en declaraciones recientes.
*Por: Editor Región, Tolima7dias.com.co
De acuerdo con los datos divulgados, las acciones se realizaron en el marco de la estrategia denominada “Por Ataco Verde Nuevo”, en coordinación con la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional. El reporte señala que fueron destruidas 15 máquinas amarillas, inmovilizadas otras dos cuando intentaban salir del municipio y desmantelados cinco motores industriales utilizados en la extracción ilícita de minerales.
Las autoridades estiman que las operaciones ilegales intervenidas tenían una capacidad de producción de 24.000 gramos de oro mensuales, con un valor aproximado en el mercado ilegal de $10.080 millones cada mes. Además, se calcula una afectación de $7.750 millones a la cadena logística de esta actividad.
El impacto también se refleja en las finanzas de grupos armados organizados. Según las cifras entregadas, estas estructuras dejarían de percibir cerca de $1.512 millones mensuales por concepto de cobros extorsivos equivalentes al 15% de la producción.
En su pronunciamiento, Matiz indicó: “El operativo desarrollado en el municipio de Ataco (…) representa un golpe directo a las economías criminales (…) que afectan la seguridad y el bienestar de nuestras comunidades”. Asimismo, rechazó las reacciones registradas durante el procedimiento: “Rechazamos de manera categórica cualquier intento de alterar el orden público mediante actos de asonada o presión contra la autoridad legítima”.
Las autoridades señalaron que continuarán las acciones en la zona en coordinación con la Fuerza Pública para intervenir actividades relacionadas con la extracción ilegal de minerales.
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El Gobierno del Tolima logró reunir el folclor del fútbol, la pasión por los colores, la convivencia y las expresiones culturales en un encuentro que envía un mensaje de liderazgo y transformación para el país.
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Por: Editor General. tolima7dias.com.co
La tarde del viernes en Ibagué tuvo un protagonista inesperado: la cultura futbolera. El centro comercial La Estación se convirtió en el punto de encuentro de cientos de hinchas llegados desde diferentes regiones del país para participar en el Gran Encuentro Nacional de Murgas, una iniciativa que busca demostrar que el fútbol también puede ser un escenario de convivencia, respeto y construcción de ciudadanía.
Algunos llegaron en chivas, otros en buses, pero todos compartían la misma emoción por hacer parte de un evento sin precedentes. A su llegada fueron recibidos con muestras de la gastronomía y las tradiciones tolimenses, en un gesto que reflejó la hospitalidad de una región que decidió abrir sus puertas para reunir a quienes encuentran en el fútbol una expresión cultural y social.
“¿Ya fue por un guarito para refrescar la tarde y relajar el viaje?”, preguntó entre risas, con marcado acento paisa, un hincha del Medellín a uno de sus compañeros. Minutos después, ambos degustaban un aguardiente rosado en el stand de Tapa Roja. “Qué vaina pa’ buena”, comentó uno de ellos, sorprendido por el sabor de la bebida.
Mientras tanto, los tambores, platillos y bombos comenzaban a marcar el ritmo de la jornada. Antes incluso de iniciar la rueda de prensa, las murgas ya ofrecían una muestra de identidad, creatividad y pasión. Cada agrupación encontraba su espacio, afinaba instrumentos y compartía experiencias con barras de otros equipos.
“Tenemos que aportar a la sociedad. Llevamos nuestros colores a cada lugar que visitamos y buscamos hacerlo desde la cultura ciudadana”, expresó Juan David Montoya, integrante de la hinchada del Deportes Quindío.
El encuentro evidenciaba una realidad que pocas veces ocupa los titulares: la del barrismo social como herramienta de transformación. Más allá de las rivalidades deportivas, las delegaciones compartían un mismo propósito: demostrar que el respeto puede ser el lenguaje común de las tribunas.
“El barrismo muchas veces ha sido asociado únicamente con la violencia, pero espacios como este nos permiten mostrar otra cara. Entre todos tenemos la responsabilidad de representarnos de la mejor manera”, señaló Nicolás Moreno, integrante de una de las bandas del Deportivo Pereira.
Entre fotografías, música, gastronomía y conversaciones, el ambiente confirmaba que el fútbol también puede unir territorios y derribar estigmas. Era la antesala perfecta para la rueda de prensa que daría el pitazo inicial a Ritmo de Tribuna.
Sobre el escenario se encontraban los líderes de las murgas participantes. Uno de ellos dirigió una pregunta a la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz: ¿por qué apostarle a este tipo de encuentros cuando históricamente han sido ignorados por muchos gobiernos?
La respuesta resumió el espíritu del evento.
“Yo creo en la paz con hechos y con realidades. Este encuentro es para decirle a toda Colombia que aquí creemos en la paz para todos los ciudadanos. Estamos dando la oportunidad para que, a través de la cultura, ustedes como murgas construyen convivencia pacífica en el territorio”, afirmó la mandataria.
Sus palabras reflejan una visión de liderazgo que entiende que la transformación social también se construye desde los escenarios culturales y ciudadanos. En tiempos donde el país reclama espacios de encuentro, el Tolima decidió enviar un mensaje claro: la paz no solo se firma, también se vive, se promueve y se fortalece desde iniciativas que acercan a las personas.
Al finalizar la jornada, cada delegación se dirigió a su hotel, no sin antes disfrutar de uno de los mayores orgullos gastronómicos de la región: la lechona tolimense. Entre bromas y degustaciones, los visitantes coincidieron en un aspecto fundamental de la receta tradicional: el secreto está, precisamente, en que no lleva arroz.
Con el fútbol como punto de encuentro, la música como lenguaje universal y la cultura como puente entre regiones, el Tolima se consolida como un territorio que lidera conversaciones necesarias para el país. A través de este encuentro, las murgas tienen la oportunidad de mostrar esa historia del barrismo social que pocas veces se cuenta: la de jóvenes que construyen comunidad, fortalecen la convivencia y demuestran que la pasión por unos colores también puede convertirse en una herramienta para la paz.
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