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Ser un buen Padre, no es solo satisfacer las necesidades básicas de los hijos

Ser un buen Padre, no es solo satisfacer las necesidades básicas de los hijos
Foto: Michael Steven Mejía Ospina, experto en Gestión comercial y de negocios de la UNAD, y Defensor de derechos humanos. Columnista invitado tolima7dias.com.co
24 de May, 2026

Por Michael Steven Mejía Ospina
Activista, Panelista, Defensor de Derechos Humanos, Miembro de Amnistía Internacional, Abogado Empírico, Estudiante de Ciencias Políticas, Homologando Derecho en la Universidad Americana. Columnista invitado tolima7dias.com.co

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

La base de la seguridad: La enseñanza de Freud sobre la protección en la infancia..

Una de las afirmaciones más profundas y vigentes del psicoanálisis ha marcado la forma en que entendemos el desarrollo humano desde sus inicios: Sigmund Freud expresó que “No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre”. Esta frase, extraída de sus reflexiones sobre el comportamiento y la formación de la personalidad, nos invita a mirar más allá de lo evidente y comprender que los primeros años de vida no son solo una etapa de crecimiento físico, sino el momento en el que se construyen los cimientos de lo que seremos como personas.

Para el padre del psicoanálisis, el ser humano llega al mundo en un estado de absoluta indefensión, una condición que él describió como Hilflosigkeit. A diferencia de muchas otras especies, el niño no puede valerse por sí mismo durante largos años: necesita ser alimentado, cuidado y acompañado para sobrevivir. Pero esta vulnerabilidad no es solo física; también es emocional y psíquica. El entorno que lo rodea resulta desconocido, y para él representa un espacio lleno de incertidumbres y riesgos. Es ahí donde la figura de referencia, que Freud sitúa en el rol paterno, adquiere un valor decisivo.

Más allá del cuidado físico: una protección emocional

Cuando hablamos de la protección que menciona Freud, no nos referimos únicamente a garantizar alimento, vivienda o abrigo. Se trata, sobre todo, de un sostén afectivo y emocional que le da al niño la seguridad necesaria para sentirse acompañado. Esa presencia constante y confiable hace que el mundo deje de percibirse como una amenaza y comience a verse como un espacio que se puede explorar con confianza.

Esta función protectora cumple un papel fundamental: permite que el menor desarrolle lo que se conoce como “confianza básica”. Cuando el niño sabe que tiene a alguien que lo resguarda, lo comprende y lo apoya, construye una sensación de estabilidad interna que lo acompañará durante toda su vida. Esa seguridad no lo limita, al contrario: le da la fuerza para aventurarse, aprender cosas nuevas, relacionarse con los demás y enfrentar los retos que se le presenten. La protección, según esta visión, no es una barrera que impide crecer, sino el pilar que hace posible que el crecimiento se dé de manera sana y equilibrada.

Lo que sucede cuando esta necesidad no se cubre

Freud también reflexionó sobre las consecuencias cuando no se satisface esta exigencia tan importante. La falta de protección, la ausencia de figuras de referencia o la inestabilidad en los vínculos tempranos dejan huellas que pueden manifestarse en la vida adulta. Quien no recibió este sostén en la infancia suele desarrollar dificultades para confiar en los demás, miedos desproporcionados, inseguridades constantes o problemas para establecer relaciones estables y sanas.

Estas carencias no se olvidan con el paso del tiempo; se convierten en patrones de comportamiento que influyen en la forma en que cada persona se relaciona consigo misma y con el mundo. Por eso, la protección paterna no es un asunto que importe solo en la infancia, sino que tiene una repercusión duradera en el equilibrio emocional y en la calidad de vida de cada individuo.

Un concepto que evoluciona con el tiempo

Hoy en día, esta afirmación sigue teniendo toda su vigencia, aunque hoy entendemos que la protección y el acompañamiento no se limitan a una sola figura o a un solo rol. El concepto se ha ampliado para reconocer que pueden ser las madres, los abuelos, los cuidadores o cualquier persona que cumpla la función de referencia y resguardo. Lo que sigue siendo válido es la idea central: durante los primeros años, la necesidad de sentir que se está protegido y respaldado es más fuerte que cualquier otra necesidad, y es la base sobre la que se construye el desarrollo integral de la persona.

La enseñanza de Freud nos recuerda que la crianza y el cuidado son tareas de gran responsabilidad. No se trata solo de dar lo necesario para que el niño sobreviva, sino de brindarle el sostén emocional que le permita sentirse seguro, valorado y capaz de crecer. Es un recordatorio de que lo que hacemos en los primeros años de vida es una inversión para el futuro, que forma personas más fuertes, más seguras y más capaces de construir relaciones sanas y una vida plena.

Como siempre digo, comprender cómo funciona nuestra mente y nuestro desarrollo nos ayuda a entender mejor quiénes somos y cómo podemos crecer. La lección que nos dejó Freud sigue siendo una guía valiosa para entender la importancia de los vínculos afectivos y el cuidado en las primeras etapas de la vida.

Seguiremos compartiendo conocimientos que nos ayuden a comprender mejor el ser humano y su camino de crecimiento. Aquí estaremos para analizar juntos temas que nos ayuden a vivir con más plenitud y entendimiento.

Hasta la próxima, amigos. El respeto por las necesidades de cada etapa de la vida es la mejor forma de cuidar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.

Michael Steven Mejia Ospina
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“Las murgas son la mejor expresión del fútbol en paz”: Gobernadora, Adriana Magali Matiz

Video: Lanzamiento del encuentro de murgas en Ibagué. tolima7dias.com.co
13 de Jun, 2026

 

El Gobierno del Tolima logró reunir el folclor del fútbol, la pasión por los colores, la convivencia y las expresiones culturales en un encuentro que envía un mensaje de liderazgo y transformación para el país.

 

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Por: Editor General. tolima7dias.com.co

 

La tarde del viernes en Ibagué tuvo un protagonista inesperado: la cultura futbolera. El centro comercial La Estación se convirtió en el punto de encuentro de cientos de hinchas llegados desde diferentes regiones del país para participar en el Gran Encuentro Nacional de Murgas, una iniciativa que busca demostrar que el fútbol también puede ser un escenario de convivencia, respeto y construcción de ciudadanía.

 

Algunos llegaron en chivas, otros en buses, pero todos compartían la misma emoción por hacer parte de un evento sin precedentes. A su llegada fueron recibidos con muestras de la gastronomía y las tradiciones tolimenses, en un gesto que reflejó la hospitalidad de una región que decidió abrir sus puertas para reunir a quienes encuentran en el fútbol una expresión cultural y social.

 

“¿Ya fue por un guarito para refrescar la tarde y relajar el viaje?”, preguntó entre risas, con marcado acento paisa, un hincha del Medellín a uno de sus compañeros. Minutos después, ambos degustaban un aguardiente rosado en el stand de Tapa Roja. “Qué vaina pa’ buena”, comentó uno de ellos, sorprendido por el sabor de la bebida.

 

Mientras tanto, los tambores, platillos y bombos comenzaban a marcar el ritmo de la jornada. Antes incluso de iniciar la rueda de prensa, las murgas ya ofrecían una muestra de identidad, creatividad y pasión. Cada agrupación encontraba su espacio, afinaba instrumentos y compartía experiencias con barras de otros equipos.

 

“Tenemos que aportar a la sociedad. Llevamos nuestros colores a cada lugar que visitamos y buscamos hacerlo desde la cultura ciudadana”, expresó Juan David Montoya, integrante de la hinchada del Deportes Quindío.

 

El encuentro evidenciaba una realidad que pocas veces ocupa los titulares: la del barrismo social como herramienta de transformación. Más allá de las rivalidades deportivas, las delegaciones compartían un mismo propósito: demostrar que el respeto puede ser el lenguaje común de las tribunas.

 

“El barrismo muchas veces ha sido asociado únicamente con la violencia, pero espacios como este nos permiten mostrar otra cara. Entre todos tenemos la responsabilidad de representarnos de la mejor manera”, señaló Nicolás Moreno, integrante de una de las bandas del Deportivo Pereira.

 

Entre fotografías, música, gastronomía y conversaciones, el ambiente confirmaba que el fútbol también puede unir territorios y derribar estigmas. Era la antesala perfecta para la rueda de prensa que daría el pitazo inicial a Ritmo de Tribuna.

 

Sobre el escenario se encontraban los líderes de las murgas participantes. Uno de ellos dirigió una pregunta a la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz: ¿por qué apostarle a este tipo de encuentros cuando históricamente han sido ignorados por muchos gobiernos?

 

La respuesta resumió el espíritu del evento.

 

“Yo creo en la paz con hechos y con realidades. Este encuentro es para decirle a toda Colombia que aquí creemos en la paz para todos los ciudadanos. Estamos dando la oportunidad para que, a través de la cultura, ustedes como murgas construyen convivencia pacífica en el territorio”, afirmó la mandataria.

 

Sus palabras reflejan una visión de liderazgo que entiende que la transformación social también se construye desde los escenarios culturales y ciudadanos. En tiempos donde el país reclama espacios de encuentro, el Tolima decidió enviar un mensaje claro: la paz no solo se firma, también se vive, se promueve y se fortalece desde iniciativas que acercan a las personas.

 

Al finalizar la jornada, cada delegación se dirigió a su hotel, no sin antes disfrutar de uno de los mayores orgullos gastronómicos de la región: la lechona tolimense. Entre bromas y degustaciones, los visitantes coincidieron en un aspecto fundamental de la receta tradicional: el secreto está, precisamente, en que no lleva arroz.

 

Con el fútbol como punto de encuentro, la música como lenguaje universal y la cultura como puente entre regiones, el Tolima se consolida como un territorio que lidera conversaciones necesarias para el país. A través de este encuentro, las murgas tienen la oportunidad de mostrar esa historia del barrismo social que pocas veces se cuenta: la de jóvenes que construyen comunidad, fortalecen la convivencia y demuestran que la pasión por unos colores también puede convertirse en una herramienta para la paz.

 

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