Nacido en Rioblanco y criado en Planadas, Frank Fierro ha recorrido tres países con su saber campesino al hombro. Ingeniero agrónomo, becario en Estados Unidos y España, hoy cuenta los días para regresar al sur del Tolima con una certeza: aquí está su hogar, su gente y el campo que quiere transformar.
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Por: Jhoan Sebastián Oyola Méndez, Tolima7dias.com.co
“Mi nombre es Frank Isneider Fierro Guarnizo. Nací en Rioblanco Tolima, pero desde los 3 años de edad vivo en Planadas Tolima. Tengo 32 años”. Así inicia el relato de este tolimense que ha visto la violencia, el café, las montañas y los caminos del sur del departamento como escenario de su vida.
Hijo de Jesús Antonio Fierro y Ana Isabel Guarnizo, lleva con orgullo dos apellidos reconocidos en esas tierras: Fierro de las veredas de Rioblanco y Guarnizo de las veredas La Profunda y La Lindoza. Nieto de José “Chepe” Fierro y Onofre Guarnizo. A los tres años llegó a Planadas, y desde entonces se siente planaduno por adopción y permanencia.
“La vida en el sur del Tolima fue violenta desde que tengo uso de razón y hasta el 2012, cuando inició el proceso de paz hubo una tensa calma. Y desde 2016, tras firmarse la paz, Planadas ha sido un remanso de verdadera tranquilidad”, recuerda Frank. Aun así, guarda en la memoria la dicha de estar con los amigos, ser saludado por cada vecino y, sobre todo, la comida de su madre.
Su sueño de aportar al territorio lo llevó al Proyecto Utopía de la Universidad de La Salle en Bogotá, donde se graduó como ingeniero agrónomo en 2016. “Mi interés siempre fue estar en mi territorio y ayudar con acciones al desarrollo económico y social de la zona”, asegura.
En 2017, una beca le abrió las puertas en New Mexico State University, Estados Unidos, para hacer una maestría en Agriculture and Extension Education. Fue un reto enorme. “El proceso de adaptación fue muy difícil al comienzo. Salir de la zona de confort es muy duro. Lo más difícil fue enfrentar la soledad, pasar de conocer todos los lugares a usar Google Maps para ubicarme, preguntar en las esquinas, pasar cumpleaños, navidades y la muerte de seres queridos estando lejos. Pero luego te adaptas y lo disfrutas”.
De regreso a Colombia, ejerció en proyectos rurales durante cuatro años. Pero su sed de conocimiento seguía viva. Fue entonces cuando aplicó a una beca de la Fundación Carolina. “Fundación Carolina tiene una plataforma online muy amigable. Creas tu perfil, llenas formularios, subes documentos, eliges hasta cinco potenciales becas y esperas”. Cerca de 36.000 personas aplican cada año en Latinoamérica y solo eligen 280. Frank fue uno de ellos. En septiembre de 2024 viajó a España, a la Universidad de Jaén, para estudiar una maestría en Agricultura con énfasis en Olivar y Aceite de Oliva.
“Allá he aprendido de referentes mundiales. Técnicas para aprovechar los subproductos y reducir el impacto ambiental, ideas que pueden aplicarse en nuestro café y arroz. Por ejemplo, allá reutilizan todo: la pulpa, las aguas residuales, la cáscara. En el Tolima podríamos hacer lo mismo con el café. Aprendí bastante”.
Lo más valioso no solo estuvo en las aulas. “He compartido con españoles, cubanos, nicaragüenses, ecuatorianos, marroquíes, argelinos, gente de Túnez, Mauritania, Emiratos Árabes. Lo mejor fue derribar estigmas y respetar la grandeza de otras culturas”.
Por compromiso con la Fundación Carolina, debe regresar a Colombia. Y para él eso no es un sacrificio, sino un deseo. “Como buen Lasallista quiero aportar en mi patria. Si Europa lo logró, nosotros también podemos. En lugar de emigrar, debemos quedarnos a ser parte de las soluciones. El sur nos llama”.
A los jóvenes rurales que sueñan con estudiar fuera y transformar su región, Frank deja dos consejos: “Primero, buenas calificaciones. Y segundo, ganas de hacer las cosas. Las becas son para quienes estudian con juicio y quienes demuestran querer superarse. Hay que estudiar no por la nota, sino por aprender y ser buenos profesionales. Lo demás llega por añadidura”.
"Me fui para volver, porque el sur nos llama"
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Un hombre de 22 años fue capturado en flagrancia en el municipio de Rovira tras ser sorprendido portando un arma de fuego ilegal durante operativos de control adelantados en medio de las celebraciones del Día de la Madre.
Por: Editor Región, Tolima7dias.com.co
El procedimiento ocurrió hacia las 5:50 de la mañana en la carrera 2 con calle 2A, en el barrio Centro del municipio, cuando uniformados realizaban actividades de registro e identificación a personas en distintos puntos de la población.
Según la información entregada por las autoridades, durante la requisa los policías encontraron en poder del hombre un revólver calibre 38 y seis cartuchos para el mismo, sin que presentara permiso para porte o tenencia del arma.
El capturado fue dejado a disposición de la Fiscalía 19 Local de Ibagué por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones. Al cierre de esta edición, el implicado era presentado ante un juez en audiencia virtual para definir su situación judicial.
“El capturado, junto con el arma de fuego y la munición incautada, fue dejado a disposición de la autoridad competente”, señaló el coronel John Anderson Vargas Izao.
Las autoridades indicaron que los controles se mantienen en diferentes municipios del departamento durante el fin de semana de celebración del Día de la Madre, una fecha en la que históricamente aumentan los casos de riñas, violencia y hechos relacionados con armas de fuego.
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